En el 90 aniversario del martirio de Sor Josefina Sauleda
Sor Josefina Sauleda (1885-1936), procedía de una familia catalana de San Pol de Mar (Barcelona), de profundo sentido cristiano.
Sus reliquias descansan en el Monasterio de Sant Domènec de Sant Cugat del Vallés- Barcelona de monjas dominicas.
En la fotografía se observa su tumba, hoy, en el 90 aniversario de su martirio, arriba un cuadro de santa Catalina de Siena, a la izquierda las reliquias de Sor María Lourdes Sala, que murió amando. Las tres dominicas, las tres entregaron lo mejor que tenían, su vida.
Este himno a los mártires que se encuentra a en la Basílica de Atocha de Madrid, es una memoria agradecida a Sor Josefina y a todos los que dieron la vida por Jesucristo, la entregaron por amor antes de que se les fuera arrebatada y murieron perdonando.
«Al marcharnos en sangre
se calmó la fiebre de quererte
Los ángeles cerraron nuestros ojos
a la noche de afrentas
y los abrieron al alba de tu cielo
La Virgen besó nuestras heridas
y con ella Jesús, el más hermoso
nos besó en la frente
allí donde le habíamos pensado
Y nos besó en el pecho
allí donde le habíamos querido»
«su gloria se expande
hasta este nuestro llorar sus cuerpos rotos
que los ángeles besan»
Salamanca, octubre 2007
Fray Miguel Iribertegui, OP
El poema cita a los ángeles, pues vigilan y cuidan la vida teologal de los cristianos y acompañan todo seguimiento fiel. Cita a la Virgen cuya influencia maternal se da en la vida de fe, en forma misteriosa pero eficaz. Cita a Jesús besando a los mártires, pues el misterio cristiano, en su forma madura, logra el supremo valor antropológico de lo esponsal.

