Reza con el Papa: Por el buen uso de las riquezas | Noviembre 2026

Todo lo que poseemos —bienes, talentos, tiempo, oportunidades— es un don recibido. Sin embargo, con frecuencia dejamos que el deseo de acumular endurezca el corazón, nos encierre en el egoísmo y nos aleje de los más frágiles. La verdadera riqueza no se mide por lo que guardamos, sino por lo que somos capaces de compartir con amor y justicia. El Papa León, en su intención de oración para este mes, nos invita a rezar por el buen uso de la riqueza, para que aprendamos a vivir con un corazón desprendido, capaz de reconocer que todo bien es común, y a convertir nuestros recursos en instrumentos de fraternidad, servicio y misericordia. No estás solo: al rezar te unes a millones de personas de la Red Mundial de Oración del Papa que, desde cada rincón del mundo, oran por los desafíos de la humanidad y de la misión de la lglesia.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Señor de la vida,
todo lo que tenemos viene de Ti:
la tierra fértil, los talentos recibidos,
el esfuerzo de quienes nos precedieron.
Nada es solo nuestro, todo es don compartido.

Pero tantas veces, Señor, dejamos que la riqueza deseada o alcanzada
endurezca nuestro corazón, nos encierre en el egoísmo
y nos haga olvidar a los más frágiles.
Perdónanos por acumular en lugar de compartir,
por usar los bienes como poder y no como servicio.

Tú nos recuerdas que la verdadera riqueza
no está en lo que guardamos,
sino en lo que entregamos con amor.
Un corazón desprendido transforma el mundo:
abre caminos de justicia, derriba muros de indiferencia,
siembra esperanza entre los pobres.

Te pedimos, Señor, que tu Espíritu nos enseñe a usar lo que tenemos
—dinero, tiempo, talentos, oportunidades— como instrumentos de fraternidad.
Que cada decisión económica, familiar o comunitaria
nazca de un corazón libre,
capaz de reconocer que todo bien es común,
y que solo compartiendo construimos futuro.

Haznos testigos de una riqueza
convertida en servicio y misericordia,
para que nuestra vida, unida a la de los demás,
sea signo de tu Reino de justicia y paz.

Amén.

Publicaciones Similares