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El gran milagro de la solidaridad

Esta página de la multiplicación de los panes y los peces, es como el prólogo, el proemio, del discurso de Jesús sobre el Pan de Vida.

– Jesús es seguido por una multitud de gente. 

Lo que impulsa así a la gente hacia Jesús no es sólo el afecto humano, el entusiasmo que suscita un gran orador, los sentimientos de gratitud por los beneficios logrados. Lo que impulsa a la gente, es la percepción de lo sobrehumano, que faltó a los paisanos de Nazaret, el anhelo oculto del bien y de la rectitud, el anhelo de la verdadera vida. 

– Pedir es creer en el otro. Jesús siempre tiene mucho que ofrecer, pero él sabe que el primer paso para que el otro se abra y pueda recibir, es pedirle. 

“Dadles vosotros de comer”.

El verdadero mensaje invita a transformar la sociedad en una gran mesa compartida, donde el pan llegue a todos por igual. 

Dios quiere que todos sus hijos e hijas tengan pan, también quienes no lo pueden comprar.: «Dadles vosotros de comer».

Una sociedad más humana, capaz de compartir su pan con los hambrientos, tendrá recursos suficientes para todos.

– Pensamos que amamos al prójimo simplemente porque no le hacemos nada especialmente malo, aunque luego vivamos con un horizonte mezquino y estrecho, despreocupados de todos, movidos únicamente por nuestros propios intereses.

El relato evangélico nos recuerda que no podemos comer tranquilos nuestro pan y nuestro pescado, mientras en la Tierra hay hombres, mujeres y niños que mueren de hambre. 

Los creyentes hemos de aprender a vivir con un estilo más fraterno, escuchando las nuevas necesidades del hombre actual: compartir, no solo el pan, sino también nuestra alegría y nuestra compasión, nuestras esperanzas y nuestro amor.

– Al decir Jesús que se sienten, convierte a los discípulos en servidores. Los discípulos tienen que convertirse en siervos. La Eucaristía es una vocación de servicio.

– Según los exegetas, la multiplicación de los panes es un relato que nos permite descubrir el sentido que la Eucaristía tenía para los primeros cristianos como gesto de unos hermanos que saben repartir y compartir lo que poseen.

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– Y la respuesta de Jesús no puede ser otra, contestó como hizo Dios a través de los siglos… con su misericordiaDios se compadece del hombre. El estado del hombre afecta su corazón, la indigencia le conmueve. El verbo que expresa la compasión de Jesús es verdaderamente expresivo: a Jesús “se le hace pedazos el corazón”; corresponde al verbo hebreo que expresa el amor visceral de la madre.

– Dar de comer a la multitud por parte de Jesús es un “signo” de que él es el Mesías y de que prepara un banquete de fiesta para toda la humanidad. 

En Dios está la superabundancia y la plenitud de la misericordia. Solamente en Él se sacia toda el hambre que pueda sentir el hombre. 

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Señor Jesús, hoy te entrego mis «cinco panes y dos peces»:
mi tiempo, mi trabajo, mis fuerzas y mi amor.
Sé que es poco, pero lo pongo en tus manos.
Mira el mundo con compasión a través de mis ojos
y ayúdame a no desentenderme de quien me necesite.
Bendice y multiplica mis pequeños esfuerzos
para que pueda ser pan que alimente y alivie a los demás.

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