Esta fiesta celebra tanto la Presentación de Jesús en el Templo, como la Purificación de María, que era requerida por la Ley Mosaica cuarenta días después del nacimiento de un niño.  

La Iglesia celebra la fiesta de la Presentación del Señor el 2 de febrero, también llamada Candelaria por la costumbre de usar velas encendidas. En la Iglesia primitiva se celebraba a menudo el 14 de febrero, 40 días después de la Epifanía, de acuerdo con la práctica de celebrar la Navidad en esa fecha en Oriente. Entre los ortodoxos se le conoce como el Hypapante («Encuentro» del Señor con Simeón).

“En el misterioso encuentro entre Simeón y María, se unen el Antiguo y el Nuevo Testamento. Juntos, el anciano profeta y la joven madre dan gracias por esta Luz que ha impedido que prevalezca la oscuridad. Es la Luz que brilla en el corazón de la vida humana: Cristo, el Salvador y Redentor del mundo, ‘una luz para la revelación a los gentiles y para la gloria de su pueblo Israel’” – Papa San Juan Pablo II 

“En el encuentro entre el anciano Simeón y María, una joven madre, el Antiguo y el Nuevo Testamento confluyen de manera maravillosa en la acción de gracias por el don de la luz que brilló en las tinieblas y la ha impedido prevalecer: Cristo el Señor.» – Papa Benedicto XVI 

“Este es el punto de encuentro de los dos Testamentos, el Antiguo y el Nuevo. Jesús entra en el templo antiguo; el que es el nuevo templo de Dios: viene a visitar a su pueblo, llevando así a cumplimiento la obediencia a la Ley y marcando el comienzo de los últimos tiempos de salvación”. – Papa Benedicto XVI 

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