Comentario al Evangelio XVI domingo del tiempo ordinario ciclo C

Este fragmento, siendo uno de los más comentados y valorados del Evangelio, nos sorprende y cuanto menos nos produce una cierta perplejidad.

¿Cómo puede reprochar el servicio de Marta y elogiar la ociosidad de María? ¿No está todo el mensaje de Jesús saturado no solo de incitaciones, sino también de exigencias de servicio?

 “Marta tú te inquietas por muchas cosas cuando una sola es necesaria,María ha elegido la mejor parte”

Este reproche y esta afirmación de Jesús han  provocado consideraciones muy certeras y muy hermosas. A su luz han florecido instituciones muy valiosas y necesarias. Lo que llamamos vida contemplativa y vida apostólica han enriquecido y siguen enriqueciendo a la iglesia.

Sin embargo tenemos que reconocer la radicalidad, a la vez que la superficialidad con las que favorecemos divisiones o dicotomías por las que solo percibimos el negro o el blanco, otros colores o los matices parece que no existen. Por lo que hemos separado en dos bloques  diferenciados, el seguimiento de Jesús, por una parte, la Vida Activa, que ahora llamamos “Apostólica” y de otra la Vida Contemplativa, dando a ésta la preeminencia, guiados por la afirmación de Jesús, que le asigna la “mejor parte” la escogida por María.

Somos demasiado radicales y somos demasiado superficiales. El seguimiento De Jesús es único incluyendo a todos los cristianos, y no solo a los religiosos. Las diferentes denominaciones indican  distintos modos de vivir, pero que no pasan de ser una mera “distribución de trabajo” 

Es preciso penetrar en el sentido profundo del mensaje de Jesús. Jesús no puede, de ninguna manera, menospreciar el servicio de Marta, cuando nos está bombardeando constantemente, con su ejemplo  y su doctrina, la necesidad del servicio y poniéndolo como condición indispensable para ser de los suyos, del mismo modo y por los mismos motivos, no puede  elogiar el ocio de María.

No puede y no lo hace. El equívoco está en nosotros. En nuestra superficialidad al interpretar lo que Jesús nos dice y nos pide.

 ¿os imagináis a Jesús menospreciando el sacrificio que Marta hace por él y los suyos?

Recibir  a Jesús en cas a no era una cuestión menor, primero por la importancia del personaje, pero también por lo que suponía atender, además, a los amigos que siempre llevaba consigo.

A Marta no le reprocha su servicio sino  el  que sea él su único afán, su único objetivo, olvidándose de Aquel que le visita, olvidándose de cuidar y nutrir su interior, mediante la escucha atenta de la Palabra.

Le reprocha el que abrumada y cansada por el excesivo trabajo de anfitriona, desahogue sus nervios culpabilizando a María, 

Jesús defiende a  María porque la siente victima y blanco de acusaciones y menosprecios, pero seguro que se inclinaría sobre su oído y le susurraría; “Anda, é chale una mano a tu hermana”. 

Jesús no elogia a María su no hacer nada si no por su escucha atenta y amorosa, que le llevará, más pronto que tarde, a volcar sobre este nuestro mundo, el acopio  de Gracia que se desborda de su corazón, construyendo así el Reino. 

Los seguidores de Jesús, llevemos la etiqueta que llevemos, debemos de ser , a la vez , Marta y María, permanecer sentados a los pies del  Maestro pero cuidando de no calzar las zapatillas de ir por casa sino las deportivas de correr, preparados para la Misión.

Sor Áurea Sanjuán, OP.

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