El día 7 de diciembre, a las 21 horas, se celebró en el monasterio de la Inmaculada de Monjas Dominicas de Torrent (Valencia), una solemne Eucaristía como VIGILIA de la INMACULADA, a la que asistieron fieles de las parroquias de Torrent; un gran número de jóvenes de la Obra de San Juan de Ávila (Avilistas) que fueron las que prepararon cantos, moniciones, etc.; muchos miembros de la Fraternidad Dominicana de Torrent y amigos y conocidos de la comunidad. La Eucaristía fue presidida por el párroco de San Luis Bertrán, D. Jesús Rodríguez y concelebraron el párroco de San Juan Bosco, D. Luis Miguel y el Vicario de Montesión, D. José Manuel.

Transcribimos unos textos preparados por las jóvenes avilistas:

MONICIÓN DE ENTRADA:

La solemnidad de la Inmaculada es un redoble de esperanza. Dios sigue haciendo obras grandes en aquellos que se fían de Él. La Inmaculada es el lienzo donde Dios se fija para proyectar y dibujar su morada. Un lienzo sin mancha donde Dios va perfilando con trazos de amor y de Padre, todo el plan de salvación de la humanidad. Miremos a María ¿Qué hay en ella? Un campo cultivado por las manos de Dios. ¿Qué se escucha de sus labios? Un sí pleno, verdadero, sin reservas. Pidámosle al Señor que nos ayude a tener un corazón como el de María. En actitud de recogimiento abramos nuestro corazón a la acción del Espíritu Santo como lo hizo María, para que su lluvia copiosa pueda derramarse como lo hizo en María.

Ofrecemos ahora unas velas y unas flores, que dejaremos a los pies de nuestra Madre, como símbolos de nuestra oración y amor a María.

ACCIÓN DE GRACIAS: (Fue leída al final de la celebración)

En el corazón del Adviento celebramos esta fiesta de la Inmaculada Concepción. Nos acerca a nuestra Madre y nos ayuda a preparar nuestro corazón a la venida del Señor. Adviento es tiempo de despertar y de estar vigilante.

¿Quién sino Ella estuvo vigilante, ante la llegada de Jesús?

¿Acaso no nos despierta para que salgamos al encuentro del Salvador?

¿No es Ella el mejor camino para encontrar el sendero que conduce a Belén?

Ella es referente, reflejo y espejo de la pureza que a todo un Dios enamoró. Pidamos a María esa limpieza tan necesaria en nuestras vidas. Que Ella nos guarde y nos guíe.

Ahora todos vamos a recitar una breve oración de consagración al INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA:

“Oh Virgen mía, Oh Madre mía, yo me ofrezco enteramente a tu inmaculado Corazón y te consagro mi cuerpo y mi alma, mis pensamientos y mis acciones. Quiero ser como tú quieres que sea, hacer lo que tú quieres que haga. No temo, pues siempre estás conmigo. Ayúdame a amar a tu Hijo Jesús con todo mi corazón y sobre todas las cosas. Pon mi mano en la tuya para que esté siempre contigo.”