El pasado fin de semana, del 3 al 5 de mayo, estuvieron reunidas en Madrid un buen número de monjas dominicas en Madrid, llegadas de diversas partes de la geografía española y procedentes de veintidós monasterios, de las cuatro federaciones de España.

  Llegaron el viernes por la tarde a la casa provincial de la Orden de la Compañía de María Nuestra Señora, en la calle Islas Aleutianas. Tras la bienvenida y saludos fraternos, nuestras hermanas se acomodaron en las habitaciones preparadas para la ocasión.

El sábado fue una jornada muy intensa que se inició con la eucaristía y laudes. A las diez de la mañana se reunieron en la sala de conferencias Lestonac, donde dio comienzo una charla-reflexión de fray Jesús Díaz OP. provincial de Hispania, que les habló de “La esperanza más allá de su valor teologal”, pues esta virtud es la garante del pasado, presente y futuro. Nuestras hermanas formaron grupos y después de una reflexión personal, compartieron en los lugares preparados para ello, las respuestas a unas preguntas sobre la esperanza y el reconocimiento con respecto al pasado, al presente y al futuro. Luego hubo un intenso diálogo en asamblea, cargado de reflexión teológica, profunda y compartida.

  Por la tarde impartió otra charla-reflexión fray Ismael González OP, que fue ahondando en la vida dominicana contemplativa femenina. En su exposición fue destacando algunos rasgos para una nueva vida consagrada tales como: entenderse dentro del ámbito eclesial, ser escuela de vida y sabiduría, gestar comunidades vividas como hospitales de campaña y como manantiales, y ser espacios de encuentro y diálogo donde hablar de apertura. Nuevamente, nuestras hermanas estuvieron trabajando en grupos con algunas preguntas para compartir y de nuevo hubo asamblea para la puesta en común de cuestiones como: a qué vinieron a la Orden, por qué siguen en ella, con qué sustantivo la identifican, qué carencias se detectan en las comunidades, cómo se imaginan la vida dentro de unos años y posibles sugerencias de vida, de modos, de ser y de hacer, para implementar en los próximos años.

Nuestras hermanas saben que están llamadas a dar testimonio de la verdad con sus vidas, con la oración, con el silencio y con el estudio. Saben que tendrán que asumir equivocaciones y enfrentar pérdidas de personas, de significatividad, de credibilidad. Saben que están llamadas a dar un fuerte impulso a la vida espiritual, para ser verdaderas hijas de Domingo de Guzmán.

  Después de cenar, guiados con Inma Bautista, laica dominica y Javier Poveda, laico redentorista, disfrutaron de un tour en autobús por Madrid, viendo los lugares más emblemáticos de la capital española. 

  El domingo iniciaron el día con laudes. Después de desayunar prepararon juntas la eucaristía con fray Ismael. Terminaron la mañana compartiendo ecos, experiencias y nuevos retos. Después todas regresaron a sus respectivos conventos.

  Fue un encuentro marcado por la esperanza, la que cada una traía de su comunidad de origen, la que se vivió y compartió en estos días, y la que cargaron en sus equipajes de vuelta a su comunidades.

Fuente: dominicos.org